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DÍA DE JUBILO

15 de octubre del 2005

BENDICIÓN E INAUGURACIÓN SEMINARIO
NUESTRA SEÑORA DEL PILAR

 

                     

        Que la paz y la bendición del Señor  esté con  nuestro seminario que ponemos en las manos del Señor y de su santísima madre la Virgen del Pilar, que esa paz y esa bendición toque los corazones  de  todos  cuantos nos congregamos hoy junto a esta mesa de la acción de gracias.

       Esta Eucaristía es  para mi, mi personal acción de gracias al señor por arribar  en esta fecha a los once años de ordenación episcopal, un 15 de octubre del año 1994 fiesta de Santa Teresa de Jesús. Creo que es también acción de gracias  para el pueblo cristiano para cuyo servicio he sido constituido obispo y pastor.     

        Esta  Eucaristía  es de manera especialísima, y es el motivo central que nos congrega hoy, nuestra acción de gracias al Señor Jesucristo por este Seminario que hoy inauguramos.  Una acción de gracias a Dios que en su misericordia y para bien de sus hijos transforma  los acontecimientos buenos y malos en fuentes de bendición. Puedo confesar que aunque como  obispo diocesano comprendo claramente lo que significa un seminario para una Diócesis, no tenía en mente abrir y poner en funcionamiento esta inmensa estructura, pensada por Mons. Rafael Ángel González hace mas de treinta años atrás, con visión de futuro. Cuando vi por primera vez estas dos moles y el estado en que se encontraban, con solo pensar en el costo que requeriría  para rehabilitarlas  me infundió miedo, conforme a aquella palabra de Jesús en el Evangelio: “quien, que quiera construir una torre no se sienta primero a calcular si tiene con que terminar la obra, no sea que se rían de  él diciendo este hombre comenzó a edificar pero no pudo   terminar”. En ese momento inicial no había en el horizonte ninguna idea sobre  que proyecto de orden pastoral o eclesial pudiera iniciarse aquí, y por otra parte  tampoco había ninguna urgencia vocacional y la empresa de rehabilitación aparecía como demasiado grande. Pero Dios cuya misericordia no tiene límites  hizo surgir realidades que me lanzaron en una empresa que no estaba en mis planes, pero que si estaba en los de Dios.

     Por un lado se dio comienzo en la diócesis a una  reorganización de toda la acción pastoral y como consecuencia de ese reordenamiento se robustece en primer lugar la pastoral vocacional,  con una clara conciencia de que si no tenemos  suficientes sacerdotes que son las cabezas, pastores y guías  del pueblo cristiano nunca podremos pensar en una Iglesia plenamente fundada. Con ese trabajo pastoral llevado a todas las parroquias surgió un despertar vocacional sin precedentes en Barinas  con la dificultad que se nos planteó casi de inmediato cuando solicitamos el cupo  para 20 seminaristas en San Cristóbal y nos respondieron que solo tenían para Barinas un cupo para 7 nuevos seminaristas, exactamente lo mismo nos dijeron en Mérida, así que tuvimos que repartir nuestros seminaristas entre San Cristóbal, Mérida y Valencia. Eso me hizo pensar en que necesariamente teníamos que responder a esa nueva realidad y la respuesta no podía ser otra que tener nuestro propio seminario. A esto se sumó de inmediato  lo que comenzaba a plantearse  con estas instalaciones  que suscitaban por doquier la codicia de todos los que las miraban con el deseo expresado por unos y runruneado por otros   de querer ponerlas al servicio de   sus propios intereses, pero para todos el solo pensar en los costos para ponerlas en uso era una traba fuerte y disuasiva.  Ante esta doble realidad un fuerte movimiento vocacional y el peligro de perder unas instalaciones ociosas durante muchos años decidí,  con la confianza puesta en la providencia, poner en marcha la recuperación del seminario que se volvió de pronto en una necesidad imperiosa.   Así  nació esta decisión  que  tuve que tomar con la satisfacción de contar con la unánime aprobación de todo el clero de Barinas cuando les presenté las razones y motivos de esta decisión.

 

 

              Hoy estamos colocando ante el altar del Señor como realidad cumplida  una obra que constituyó  el sueño  de Mons. Rafael Ángel González y  hoy a sus 89 años de edad, es motivo de su alegría. Es una obra parcialmente concluida  pues en esta Torre ( torre Sur) donde ahora celebramos la santa Eucaristía funcionará el Seminario, concluidos ya todos los requerimientos básicos para su vida diaria con sus dormitorios, biblioteca, aulas de clase y la Capilla.  Pero la idea que aún está en proyecto y constituye  el sueño de un futuro grande  para el Seminario de Barinas es poder  poner en funcionamiento en la Torre Norte una Facultad Eclesiástica que  está todavía por hacer y es el camino que tenemos que comenzar a caminar tan pronto encontremos la forma de concretar convenios o vislumbrar fuentes posibles de recursos financieros necesarios. Para esa obra no podemos pensar en  pedir mayores esfuerzos al pueblo católico con cuya ayuda estamos inaugurando esta torre seminario y en la que hemos invertido con puras colaboraciones cerca de los trescientos millones de bolívares sin cuantificar las colaboraciones de algunos bienes muebles para equipamiento cuyo precio  no hemos considerado  en el costo de la obra  y esto nos pide conceder especialmente a los fieles contribuyentes  un tiempo de respiro. Ha sido el pueblo de Barinas, los feligreses de todas las parroquias, amas de casa, comerciantes y ganaderos católicos con reses que han dado para el seminario y actividades muy variadas coordinados por los miembros de la Asociación AMISECBA los que ha permitido esta obra con la  que hoy podemos decir a los fieles católicos de nuestras parroquias, llenos de alegría, aquí está el fruto de las colaboraciones  que han ofrendado para su seminario. Ante este esfuerzo de la comunidad católica organizada los católicos alemanes han querido apoyar nuestro aporte local   y sin ese apoyo, de casi mas del 50 %  de la obra, no estaríamos hoy dando gracias al Señor. Por tanto  es mi deber como Obispo de la diócesis   hacer  público reconocimiento al  pueblo católico alemán la ayuda otorgada por medio de  Adveniat.

             Hemos terminado una obra física, pero el seminario propiamente tal comienza hoy, o mejor comenzó hace quince  días, el primero de octubre cuando se iniciaron las actividades con los 30 jóvenes que forman nuestro seminario: los alumnos del año Propedéutico y  los que inician el 1º  año de Filosofía  quienes gracias a un convenio con el Instituto tecnológico Agustín Codazzi con la aprobación que ya  se ha obtenido del  Consejo Nacional de Universidades podrán recibir al culminar sus tres años de estudios  académicos el título de  Técnicos Superiores  en Educación mención Filosofía.  Estamos sosteniendo conversaciones con la Universidad Católica Santa Rosa de Lima, también con el Instituto Pedagógico Mons. Arias para la licenciatura de nuestros seminaristas.

        Tenemos una bien fundada esperanza que si logramos consolidar la pastoral vocacional y  expandir la asociación Amigos del Seminario AMISECBA  a cada parroquia y a cada comunidad cristiana podremos llegar a tener hasta los 100 seminaristas. Actualmente tenemos aquí solo la mitad de nuestros seminaristas, pero dentro de 4 años, Dios mediante, los tendremos todos aquí en nuestro seminario haciendo sus estudiosos de filosofía y Teología y formándose dentro del propio ambiente  religioso cultural del pueblo en medio del cual tendrán que ejercer su sacerdocio. Para tener en Barinas todos los sacerdotes  que necesitamos se va a requerir como un imperativo  inapelable contar con la generosa y constante ayuda de los fieles, como lo han estado haciendo, pero de ahora en adelante  ampliando  el abanico de  colaboradores y robusteciendo la organización AMISECBA, pues en la medida  en que crezca el número de seminaristas y crecerán también las exigencias económicas del seminario. Para cubrir las exigencias actuales que superan los ciento treinta millones de bolívares  contamos por un lado con 20 millones que se aplica para el seminario dentro del presupuesto que recibimos de la Gobernación del Estado  y por el otro con las contribuciones que recibimos de los fieles de las parroquias a través de asociación AMISECBA. No hemos podido todavía acceder a ninguna ayuda internacional ya que los Obispos Alemanes suelen otorgar ayuda  pero solo para seminaristas teólogos lo que significa que tendremos que esperar todavía otros tres o cuatro años mas. Yo invoco al Señor para que acompañe al Padre Rivelino Cáceres a quien hemos  entregado la carga de Rector del Seminario y le permita diseñar efectivas estrategias de financiamiento o formas que disminuyan los costos de funcionamiento ya que el seminario tiene que responder por la alimentación diaria de los seminaristas, los costos de personal y servicios, y sobre todo el pago de los profesores del seminario  que son actualmente 16 y deberíamos poderles pagar lo mismo que  recibirían en cualquier otros instituto superior.  Estoy seguro que el Señor le dará al Padre Rivelino y a su equipo de formadores  la sabiduría para lograr la base financiera imprescindible para el funcionamiento; y también sabiduría para hacer de este seminario un centro de alta calidad en la formación académica  y la formación específicamente sacerdotal. 

          Recientemente dijo el santo Padre Benedicto XVI a los seminaristas del Mundo  durante el encuentro con los jóvenes en Colonia. En su encuentro con los seminaristas les dijo que “el seminario no es tanto un lugar sino un tiempo significativo en la vida de un discípulo de Jesús”. “El seminario es un tiempo destinado a la formación y al discernimiento”. Esa formación  “abarca varias dimensiones que convergen  en la unidad de la persona y comprende el ámbito humano, espiritual y cultural” ...y “formar una personalidad  coherente y equilibrada, capaz de asumir válidamente la misión presbiteral y llevarla a cabo después responsablemente.” En cuanto tiempo de discernimiento, “el seminario es un tiempo de camino, de búsqueda, pero sobre todo de  descubrimiento de Cristo. En efecto, solo si el joven tiene una experiencia personal de Cristo, puede comprender de verdad la voluntad de Dios y por lo tanto su propia vocación”.

      De conformidad a lo que pedía el Papa Juan Pablo II en su carta postsinodal PDV, deseamos  que este seminario  ofrezca a nuestros  jóvenes seminaristas “la posibilidad de revivir la experiencia formativa que el Señor ofreció a los doce”, la experiencia de un trato intimo y prolongado con Jesús, y la de poder   apartarse y desprenderse en cierta medida del ambiente de origen, de los trabajos habituales y de los afectos más queridos para vivir el “estar con Cristo” y ponerse luego al servicio de las comunidades cristianas de Barinas en todo lo concerniente al reino de Dios.  Queremos  que nuestros jóvenes lleguen a identificarse plenamente como discípulos de Jesús,  ese objetivo  debe  constituir el ideal formativo de todo  seminario que busca formar pastores según el corazón de Cristo. 

      Yo deseo que todos los católicos de Barinas asumamos este seminario como tarea de todos. El seminario es una obra de Iglesia, es la garantía segura de una Iglesia que mira hacia su futuro, hacia una presencia real  del Evangelio en el corazón del pueblo.  Sobre este particular dice el Concilio Vaticano II  ( OT nº 4) “Los Seminarios Mayores son necesarios para la formación sacerdotal”, ese es el lugar óptimo de la formación, el ambiente normal e incluso material para la vida comunitaria y jerárquica”[1]. Para que sea posible el logro de todo esto pido a la virgen del Pilar su intercesión por este seminario y que acompañe a   todos los formadores  tanto sacerdotes como laicos,  que tienen la gran responsabilidad  de acompañar  todo el proceso de formación, a fin de que logren el objetivo de  formar nuestros pastores de almas,  según el  “ejemplo de Nuestro Señor Jesucristo, Maestro, Sacerdote y Pastor”.

                Hace dos  años, el día de la Octava de la fiesta del Pilar, el 20 de Octubre del 2003  promulgábamos el decreto de creación del Seminario. Comenzó entonces un proceso ininterrumpido que Hoy dos años después, también dentro de la octava de la Virgen del Pilar lo inauguramos, lo bendecimos y lo ponemos en las manos maternales de María del Pilar. Contamos con la presencia vigilante de la madre celeste, pero sin que disminuya nada la gran  responsabilidad  que en el destino futuro  del seminario nos corresponde a todos, al Obispo, al clero, a las comunidades cristianas, tanto la comunidad parroquial con su sacerdote a la cabeza, como a cada una de sus células que son las pequeñas comunidades eclesiales.  También es parte de esa corresponsabilidad el papel propio  de las comunidades religiosas, con su oración, con la orientación cristiana a los niños y jóvenes de sus colegios y  con el apoyo económico que el mismo código de Derecho Canónico prevé  para esta obra que constituye el alma y corazón de una Iglesia particular. Deseáramos también poder contar en el futuro con el respaldo económico de la gobernación del estado e incluso de las Alcaldías de donde proceden todos nuestros  seminaristas. Un apoyo que será aun mas necesario ante el proyecto que esperamos pueda iniciarse el año próximo de abrir las puertas a un instituto universitario abierto para los jóvenes y las jóvenes de nuestro estado Barinas en carreras de Filosofía, Teología y  Educación.

      Al dar por inaugurado nuestro seminario pongo toda mi confianza en Dios, pues si la madre de su Hijo Jesús, la Virgen del Pilar, está con nosotros en este camino, también está el Señor; con esa bendición celeste  el pueblo católico de Barinas podrá contar, en no  muy lejano tiempo, con  muchos  y santos pastores.  Amén.

 

 Barinas 15  de Octubre año 2005.

  Mons. Ramón Antonio Linares S.

    Obispo de Barinas

 

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