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BENDICIÓN E INAUGURACIÓN SEMINARIO
NUESTRA SEÑORA DEL PILAR
Que la paz y la bendición del
Señor esté con nuestro seminario que ponemos en las manos del
Señor y de su santísima madre la Virgen del Pilar, que esa paz y esa
bendición toque los corazones de todos cuantos nos congregamos
hoy junto a esta mesa de la acción de gracias.
Esta Eucaristía es
para mi, mi personal acción de gracias al señor por arribar en esta
fecha a los once años de ordenación episcopal, un 15 de octubre del
año 1994 fiesta de Santa Teresa de Jesús. Creo que es también acción
de gracias para el pueblo cristiano para cuyo servicio he sido
constituido obispo y pastor.
Esta Eucaristía es
de manera especialísima, y es el motivo central que nos congrega
hoy, nuestra acción de gracias al Señor Jesucristo por este
Seminario que hoy inauguramos. Una acción de gracias a Dios que en
su misericordia y para bien de sus hijos transforma los
acontecimientos buenos y malos en fuentes de bendición. Puedo
confesar que aunque como obispo diocesano comprendo claramente lo
que significa un seminario para una Diócesis, no tenía en mente
abrir y poner en funcionamiento esta inmensa estructura, pensada por
Mons. Rafael Ángel González hace mas de treinta años atrás, con
visión de futuro. Cuando vi por primera vez estas dos moles y el
estado en que se encontraban, con solo pensar en el costo que
requeriría para rehabilitarlas me infundió miedo, conforme a
aquella palabra de Jesús en el Evangelio: “quien, que quiera
construir una torre no se sienta primero a calcular si tiene con que
terminar la obra, no sea que se rían de él diciendo este hombre
comenzó a edificar pero no pudo terminar”. En ese momento inicial
no había en el horizonte ninguna idea sobre que proyecto de orden
pastoral o eclesial pudiera iniciarse aquí, y por otra parte
tampoco había ninguna urgencia vocacional y la empresa de
rehabilitación aparecía como demasiado grande. Pero Dios cuya
misericordia no tiene límites hizo surgir realidades que me
lanzaron en una empresa que no estaba en mis planes, pero que si
estaba en los de Dios.
Por un lado se dio
comienzo en la diócesis a una reorganización de toda la acción
pastoral y como consecuencia de ese reordenamiento se robustece en
primer lugar la pastoral vocacional, con una clara conciencia de
que si no tenemos suficientes sacerdotes que son las cabezas,
pastores y guías del pueblo cristiano nunca podremos pensar en una
Iglesia plenamente fundada. Con ese trabajo pastoral llevado a todas
las parroquias surgió un despertar vocacional sin precedentes en
Barinas con la dificultad que se nos planteó casi de inmediato
cuando solicitamos el cupo para 20 seminaristas en San Cristóbal y
nos respondieron que solo tenían para Barinas un cupo para 7 nuevos
seminaristas, exactamente lo mismo nos dijeron en Mérida, así que
tuvimos que repartir nuestros seminaristas entre San Cristóbal,
Mérida y Valencia. Eso me hizo pensar en que necesariamente teníamos
que responder a esa nueva realidad y la respuesta no podía ser otra
que tener nuestro propio seminario. A esto se sumó de inmediato lo
que comenzaba a plantearse con estas instalaciones que suscitaban
por doquier la codicia de todos los que las miraban con el deseo
expresado por unos y runruneado por otros de querer ponerlas al
servicio de sus propios intereses, pero para todos el solo pensar
en los costos para ponerlas en uso era una traba fuerte y
disuasiva. Ante esta doble realidad un fuerte movimiento vocacional
y el peligro de perder unas instalaciones ociosas durante muchos
años decidí, con la confianza puesta en la providencia, poner en
marcha la recuperación del seminario que se volvió de pronto en una
necesidad imperiosa. Así nació esta decisión que tuve que tomar
con la satisfacción de contar con la unánime aprobación de todo el
clero de Barinas cuando les presenté las razones y motivos de esta
decisión.

Hoy estamos
colocando ante el altar del Señor como realidad cumplida una obra
que constituyó el sueño de Mons. Rafael Ángel González y hoy a
sus 89 años de edad, es motivo de su alegría. Es una obra
parcialmente concluida pues en esta Torre ( torre Sur) donde ahora
celebramos la santa Eucaristía funcionará el Seminario, concluidos
ya todos los requerimientos básicos para su vida diaria con sus
dormitorios, biblioteca, aulas de clase y la Capilla. Pero la idea
que aún está en proyecto y constituye el sueño de un futuro grande
para el Seminario de Barinas es poder poner en funcionamiento en la
Torre Norte una Facultad Eclesiástica que está todavía por hacer y
es el camino que tenemos que comenzar a caminar tan pronto
encontremos la forma de concretar convenios o vislumbrar fuentes
posibles de recursos financieros necesarios. Para esa obra no
podemos pensar en pedir mayores esfuerzos al pueblo católico con
cuya ayuda estamos inaugurando esta torre seminario y en la que
hemos invertido con puras colaboraciones cerca de los trescientos
millones de bolívares sin cuantificar las colaboraciones de algunos
bienes muebles para equipamiento cuyo precio no hemos considerado
en el costo de la obra y esto nos pide conceder especialmente a los
fieles contribuyentes un tiempo de respiro. Ha sido el pueblo de
Barinas, los feligreses de todas las parroquias, amas de casa,
comerciantes y ganaderos católicos con reses que han dado para el
seminario y actividades muy variadas coordinados por los miembros de
la Asociación AMISECBA los que ha permitido esta obra con la que
hoy podemos decir a los fieles católicos de nuestras parroquias,
llenos de alegría, aquí está el fruto de las colaboraciones que han
ofrendado para su seminario. Ante este esfuerzo de la comunidad
católica organizada los católicos alemanes han querido apoyar
nuestro aporte local y sin ese apoyo, de casi mas del 50 % de la
obra, no estaríamos hoy dando gracias al Señor. Por tanto es mi
deber como Obispo de la diócesis hacer público reconocimiento al
pueblo católico alemán la ayuda otorgada por medio de Adveniat.
Hemos terminado
una obra física, pero el seminario propiamente tal comienza hoy, o
mejor comenzó hace quince días, el primero de octubre cuando se
iniciaron las actividades con los 30 jóvenes que forman nuestro
seminario: los alumnos del año Propedéutico y los que inician el
1º año de Filosofía quienes gracias a un convenio con el Instituto
tecnológico Agustín Codazzi con la aprobación que ya se ha obtenido
del Consejo Nacional de Universidades podrán recibir al culminar
sus tres años de estudios académicos el título de Técnicos
Superiores en Educación mención Filosofía. Estamos sosteniendo
conversaciones con la Universidad Católica Santa Rosa de Lima,
también con el Instituto Pedagógico Mons. Arias para la licenciatura
de nuestros seminaristas.
Tenemos una bien
fundada esperanza que si logramos consolidar la pastoral vocacional
y expandir la asociación Amigos del Seminario AMISECBA a cada
parroquia y a cada comunidad cristiana podremos llegar a tener hasta
los 100 seminaristas. Actualmente tenemos aquí solo la mitad de
nuestros seminaristas, pero dentro de 4 años, Dios mediante, los
tendremos todos aquí en nuestro seminario haciendo sus estudiosos de
filosofía y Teología y formándose dentro del propio ambiente
religioso cultural del pueblo en medio del cual tendrán que ejercer
su sacerdocio. Para tener en Barinas todos los sacerdotes que
necesitamos se va a requerir como un imperativo inapelable contar
con la generosa y constante ayuda de los fieles, como lo han estado
haciendo, pero de ahora en adelante ampliando el abanico de
colaboradores y robusteciendo la organización AMISECBA, pues en la
medida en que crezca el número de seminaristas y crecerán también
las exigencias económicas del seminario. Para cubrir las exigencias
actuales que superan los ciento treinta millones de bolívares
contamos por un lado con 20 millones que se aplica para el seminario
dentro del presupuesto que recibimos de la Gobernación del Estado y
por el otro con las contribuciones que recibimos de los fieles de
las parroquias a través de asociación AMISECBA. No hemos podido
todavía acceder a ninguna ayuda internacional ya que los Obispos
Alemanes suelen otorgar ayuda pero solo para seminaristas teólogos
lo que significa que tendremos que esperar todavía otros tres o
cuatro años mas. Yo invoco al Señor para que acompañe al Padre
Rivelino Cáceres a quien hemos entregado la carga de Rector del
Seminario y le permita diseñar efectivas estrategias de
financiamiento o formas que disminuyan los costos de funcionamiento
ya que el seminario tiene que responder por la alimentación diaria
de los seminaristas, los costos de personal y servicios, y sobre
todo el pago de los profesores del seminario que son actualmente 16
y deberíamos poderles pagar lo mismo que recibirían en cualquier
otros instituto superior. Estoy seguro que el Señor le dará al
Padre Rivelino y a su equipo de formadores la sabiduría para lograr
la base financiera imprescindible para el funcionamiento; y también
sabiduría para hacer de este seminario un centro de alta calidad en
la formación académica y la formación específicamente sacerdotal.
Recientemente dijo
el santo Padre Benedicto XVI a los seminaristas del Mundo durante
el encuentro con los jóvenes en Colonia. En su encuentro con los
seminaristas les dijo que “el seminario no es tanto un lugar sino un
tiempo significativo en la vida de un discípulo de Jesús”. “El
seminario es un tiempo destinado a la formación y al
discernimiento”. Esa formación “abarca varias dimensiones que
convergen en la unidad de la persona y comprende el ámbito humano,
espiritual y cultural” ...y “formar una personalidad coherente y
equilibrada, capaz de asumir válidamente la misión presbiteral y
llevarla a cabo después responsablemente.” En cuanto tiempo de
discernimiento, “el seminario es un tiempo de camino, de búsqueda,
pero sobre todo de descubrimiento de Cristo. En efecto, solo si el
joven tiene una experiencia personal de Cristo, puede comprender de
verdad la voluntad de Dios y por lo tanto su propia vocación”.
De conformidad a lo que
pedía el Papa Juan Pablo II en su carta postsinodal PDV, deseamos
que este seminario ofrezca a nuestros jóvenes seminaristas “la
posibilidad de revivir la experiencia formativa que el Señor ofreció
a los doce”, la experiencia de un trato intimo y prolongado con
Jesús, y la de poder apartarse y desprenderse en cierta medida del
ambiente de origen, de los trabajos habituales y de los afectos más
queridos para vivir el “estar con Cristo” y ponerse luego al
servicio de las comunidades cristianas de Barinas en todo lo
concerniente al reino de Dios. Queremos que nuestros jóvenes
lleguen a identificarse plenamente como discípulos de Jesús, ese
objetivo debe constituir el ideal formativo de todo seminario que
busca formar pastores según el corazón de Cristo.
Yo deseo que todos los
católicos de Barinas asumamos este seminario como tarea de todos. El
seminario es una obra de Iglesia, es la garantía segura de una
Iglesia que mira hacia su futuro, hacia una presencia real del
Evangelio en el corazón del pueblo. Sobre este particular dice el
Concilio Vaticano II ( OT nº 4) “Los Seminarios Mayores son
necesarios para la formación sacerdotal”, ese es el lugar óptimo
de la formación, el ambiente normal e incluso material para
la vida comunitaria y jerárquica”.
Para que sea posible el logro de todo esto pido a la virgen del
Pilar su intercesión por este seminario y que acompañe a todos
los formadores tanto sacerdotes como laicos, que tienen la
gran responsabilidad de acompañar todo el proceso de formación, a
fin de que logren el objetivo de formar nuestros pastores de
almas, según el “ejemplo de Nuestro Señor Jesucristo, Maestro,
Sacerdote y Pastor”.
Hace dos
años, el día de la Octava de la fiesta del Pilar, el 20 de Octubre
del 2003 promulgábamos el decreto de creación del Seminario.
Comenzó entonces un proceso ininterrumpido que Hoy dos años después,
también dentro de la octava de la Virgen del Pilar lo inauguramos,
lo bendecimos y lo ponemos en las manos maternales de María del
Pilar. Contamos con la presencia vigilante de la madre celeste, pero
sin que disminuya nada la gran responsabilidad que en el destino
futuro del seminario nos corresponde a todos, al Obispo, al clero,
a las comunidades cristianas, tanto la comunidad parroquial con su
sacerdote a la cabeza, como a cada una de sus células que son las
pequeñas comunidades eclesiales. También es parte de esa
corresponsabilidad el papel propio de las comunidades religiosas,
con su oración, con la orientación cristiana a los niños y jóvenes
de sus colegios y con el apoyo económico que el mismo código de
Derecho Canónico prevé para esta obra que constituye el alma y
corazón de una Iglesia particular. Deseáramos también poder contar
en el futuro con el respaldo económico de la gobernación del estado
e incluso de las Alcaldías de donde proceden todos nuestros
seminaristas. Un apoyo que será aun mas necesario ante el proyecto
que esperamos pueda iniciarse el año próximo de abrir las puertas a
un instituto universitario abierto para los jóvenes y las jóvenes de
nuestro estado Barinas en carreras de Filosofía, Teología y
Educación.
Al dar por inaugurado
nuestro seminario pongo toda mi confianza en Dios, pues si la madre
de su Hijo Jesús, la Virgen del Pilar, está con nosotros en este
camino, también está el Señor; con esa bendición celeste el pueblo
católico de Barinas podrá contar, en no muy lejano tiempo, con
muchos y santos pastores. Amén.
Barinas 15 de Octubre año
2005.
Mons. Ramón Antonio
Linares S.
Obispo de Barinas |